BBK Live 2026: Así se ve la Fotografía de conciertos desde el Vivo X300 Ultra

Llevo años metido en el foso de conciertos y festivales con dos cuerpos colgando del cuello, la mochila reventada de objetivos y la espalda pidiendo clemencia a las tres canciones.

Es mi trabajo y lo adoro, pero cuando alguien que está empezando me pregunta “¿por dónde empiezo?”, casi siempre tengo que darle la respuesta que menos gusta: por una cámara y un teleobjetivo luminoso que, juntos, se van a varios miles de euros antes de haber disparado la primera foto.

Por eso, cuando surgió la oportunidad de subir a Kobetamendi con algo que cabe en un bolsillo, me pudo la curiosidad. Este post nace de una colaboración con Vivo, que me cedió el X300 Ultra para probarlo en directo durante el BBK Live. Lo digo claro desde el principio para que sepas de dónde viene esto. Ahora bien, lo que viene a continuación es lo que vi con mis propios ojos, con sus luces y sus sombras, sin edulcorar. Si algo no me convence, lo cuento.

La pregunta de siempre: ¿Hace falta gastarse una fortuna para empezar?

La fotografía de concierto tiene tres enemigos:

  • La distancia (casi nunca estás donde quieres)
  • La luz (poca, cambiante y de colores imposibles)
  • El Movimiento (el artista no se queda quieto ni por educación).

Resolver esos tres frentes con una cámara “de verdad” es caro, y esa barrera de entrada echa para atrás a mucha gente con buen ojo que se quedaría en el camino solo por presupuesto.

La propuesta del X300 Ultra es interesante justo por ahí: no se plantea como “un móvil que hace fotos”, sino como un pequeño sistema de cámara con ópticas ZEISS y accesorios que se acoplan. Y para quien empieza, esa diferencia lo cambia todo.

Robbie Williams con el Vivo X300 Ultra en el BBK Live 2026
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Lo que llevaba en el bolsillo (y por qué importa en un concierto)

Sin marear con la ficha técnica entera, te traduzco solo lo que de verdad se nota cuando tienes a Robbie Williams a cien metros y la luz cambia cada dos segundos:

El corazón del móvil es un sistema de tres ópticas ZEISS: un gran angular de 14 mm, una cámara principal de 35 mm con un sensor enorme (el Sony Lytia 901 de casi una pulgada, 200 MP, f/1.85) y un teleobjetivo de 85 mm de 200 MP. Ese sensor grande en la principal es el que te salva en la penumbra: más superficie recoge más luz, y en un concierto eso es oro.

Pero la clave para el escenario es el teleobjetivo. Monta una estabilización de tipo “gimbal” de 3 grados (calificación CIPA 7.0, que es de las mejores que hay ahora mismo en un móvil) y un enfoque que sigue al sujeto a 60 fotogramas por segundo. Traducido: puedes disparar a pulso, en poca luz, a un tío que no para de moverse por el escenario, y salir con fotos nítidas. Eso, con un teleobjetivo grande a pulso, no es nada fácil ni con una cámara profesional.

Y encima están los teleconversores ZEISS que se acoplan delante: el de 200 mm (lo llaman “Lipstick” por el tamaño) y el bestia de 400 mm (el “Cannon”), que te lleva hasta un equivalente de casi 8 aumentos ópticos. Con recorte de sensor y el zoom del sistema puedes tirar aún más lejos, aunque ahí ya entramos en terreno donde hay que tener criterio. A eso vuelvo luego, en la parte honesta.

Kobetamendi, 20 aniversario y una noche de las buenas

El BBK Live celebraba este año sus dos décadas, del 9 al 11 de julio, en el monte de siempre. Subir a Kobetamendi cuando cae la tarde y el recinto se enciende ya es medio concierto de por sí, y el viernes 10 tocó una de esas noches que un fotógrafo agradece: dos propuestas radicalmente distintas con las que poner a prueba el móvil de verdad.

Vivo X300 Ultra en el BBK Live 2026
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Robbie Williams: el escenario grande, la distancia y las luces

Robbie encabezaba la jornada con su Long 90’s Tour, y es exactamente el tipo de show que castiga a cualquier equipo: producción enorme, focos disparando hacia el público, contraluces constantes y un artista que trabaja todo el ancho del escenario.

Aquí es donde el “Cannon” de 400 mm se ganó el pan. Desde una posición nada privilegiada, sin foso y con medio Bilbao por delante, pude acercarme a su gesto, a la mano levantada, al momento en que se planta en el borde de la pasarela. La estabilización aguantó lo que le eché a pulso, y el seguimiento de enfoque no perdió a Robbie ni en los movimientos rápidos. No todas salieron: cuando el foco te pega de frente, el móvil sufre igual que sufriría cualquiera. Pero de una ráfaga sacaba lo suficiente para tener el momento. Y ese “tener el momento” es justo lo que necesita alguien que se está montando un porfolio.

Robbie Williams con el Vivo X300 Ultra en el BBK Live 2026
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Y entonces, ¿sirve para empezar en fotografía de concierto?

Para eso, sin rodeos: sí. Y bastante.

Si estás empezando, tu problema no es la falta de una cámara de 3.000 euros. Es que necesitas disparar mucho, aprender a leer la luz del escenario, entender el ritmo del show y volver a casa con imágenes suficientes para armar un primer porfolio con el que llamar a puertas. Y para eso, este móvil te quita de golpe las dos barreras más grandes: el dinero y el peso.

No necesitas acreditación de foso. Puedes tirar desde el público, que es exactamente donde va a estar el 90% de la gente que empieza. El alcance de los teleconversores te acerca al escenario sin cargar con una óptica de dos kilos, la estabilización te perdona el pulso que aún no tienes del todo entrenado, y el enfoque rápido te cubre mientras aprendes a anticipar el momento. Encima graba vídeo en 4K a 120 fps y con perfiles Log, así que si además quieres tocar el reel del concierto, te llevas el material de vídeo en la misma salida.

Es, básicamente, un campo de entrenamiento que te cabe en el bolsillo del pantalón.

La parte honesta: sigue siendo un móvil

No te voy a vender humo, que nos conocemos. Sigue siendo un teléfono, y eso implica límites que conviene tener claros.

El rango dinámico y el control del ruido en las situaciones más extremas de luz todavía están por debajo de una cámara con sensor grande de verdad. Cuando estiras el zoom más allá del terreno óptico y entra el procesado por IA para llegar a cifras de aumentos enormes, las texturas empiezan a volverse un poco “pintadas”: vistas en el móvil impresionan, pero al 100% en pantalla se nota.

Y si tu objetivo es fotografía de concierto para prensa exigente o para clientes que piden archivo RAW impecable y máxima flexibilidad de edición, ahí seguirás queriendo tu cámara.

Pero esa no es la pregunta que nos hacíamos. La pregunta era si sirve para empezar, para aprender y para construir un porfolio sin arruinarte. Y ahí la respuesta es un sí grande.

Vivo X300 Ultra en el BBK Live 2026
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Conclusión

Subí a Kobetamendi con la duda de siempre del profesional que ve venir a los móviles, y bajé con la sensación de que a quien está empezando le habría cambiado la vida tener algo así. El X300 Ultra no sustituye a mi equipo, pero es que no tiene por qué: es la herramienta que ojalá hubiera existido cuando yo empezaba, la que te deja meterte en el foso mental de la fotografía de concierto sin hipotecarte.

Si estás dando tus primeros pasos y te frenaba el presupuesto, esta es una puerta de entrada muy seria. Nos vemos en el próximo foso.

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