BatBatean 2026: Un festival que nace donde tenía que nacer, en Vitoria – Gasteiz

Dos días, cinco escenarios, 45 bandas y 19 DJs en Mendizabala. Y la confirmación, en cifras y en ambiente, de que Vitoria-Gasteiz acaba de estrenar algo que ha venido para quedarse.

Hay festivales que se anuncian con bombo y se desinflan al primer pinchazo. Y luego están los que aparecen sin hacer demasiado ruido, con los pies en la tierra, y desde el minuto uno transmiten que detrás hay una idea clara. BatBatean es, sin duda, de los segundos.

De dónde viene esto

La capital alavesa lleva años teniendo el Azkena Rock como referencia internacional en Mendizabala. Lo que faltaba era una propuesta hecha desde dentro de la escena local, pensada para el público joven y vinculada a la realidad de las salas de conciertos. Ese hueco es el que han venido a llenar Jimmy Jazz junto a las promotoras Entzun, Arinka y otros agentes culturales del territorio.

Iker Arroniz, una de las cabezas detrás del proyecto, lo resumía bien en una entrevista previa al festival: la idea les venía rondando cerca de tres años, valorando localizaciones en Nafarroa y Gipuzkoa, e incluso la posibilidad de hacerlo en un pueblo. Al final se quedó en casa, en Mendizabala. Como tenía que ser.

La filosofía es la que llevan defendiendo desde la sala Jimmy Jazz: “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo”. La cita es de Galeano, pero el proyecto la encarna.

Las Cifras: Lo que se esperaba y lo que ha sido

La organización había previsto una asistencia mínima de 8.000 personas por jornada. Y se cumplió, exactamente. El festival ha cerrado su primera edición reuniendo a un total de 16.000 personas en Mendizabala, con aproximadamente 8.000 asistentes en cada una de las jornadas.

Pero las cifras, importantes como son, no cuentan toda la historia. Lo que mejor define este fin de semana es lo que la propia organización ha querido destacar: “el buen humor, el respeto y la energía” vividos durante todo el evento. Dos jornadas que transcurrieron sin incidencias, en un contexto marcado por la convivencia y la intensidad de unos conciertos que confirmaron el interés del público por una programación diversa y conectada con las escenas musicales actuales.

Bat Batean 2026

Y aquí el contexto es importante: estrenar un festival con esa dimensión en una ciudad que ya tiene el Azkena, en un mes saturado de citas musicales y con una huelga del sector técnico de fondo… no es sencillo. Que la respuesta haya sido la que ha sido habla por sí solo.

Cinco escenarios, una idea

Para acoger a los más de 40 artistas y 19 DJs confirmados, el recinto se transformó por completo. Cinco escenarios —tres de mayor tamaño que los otros dos— se desplegaron por el espacio funcionando muchas veces de manera simultánea: Behin, Berriz, Etxauntza, Arestian y Maiz. A eso se sumaron áreas de descanso, una zona de food trucks y un camping que completó la experiencia festivalera.

Nombres en euskera, todos. No es casualidad: el festival se llama BatBatean (“a la vez”, “todos juntos”) por algo. La apuesta por la lengua, la cultura local y los nombres emergentes de Euskal Herria no es estética: es estructura.

Día 1: Una Semana de Lluvia y un cielo que respetó

El viernes 15 amaneció complicado. Después de una semana entera de lluvia en Vitoria, la mañana pintaba feo y las nubes amenazaban hasta el último momento. Pero llegaron las 17:00, se abrieron las puertas y el cielo aguantó. Como si supiera lo que se estaba jugando la ciudad.

La gente fue llegando poco a poco. Al principio, un grupo no menor pero tampoco multitud. Conforme avanzó la tarde, el recinto se fue llenando hasta que, a la caída de la noche, Mendizabala ya respiraba a festival hecho.

Abrió Gozategi en Behin a las 18:00, en paralelo con Hell Beer Boys, Ajou! y Pineapple Sweets estrenando los demás escenarios. A partir de ahí, todo fue solaparse y elegir: Kaos Etiliko, Añube, Sustrai Berriak, Ateri, Iskra Selector, Annekdotas

Kaos Etiliko en Bat Batean 2026

Y entonces, entre las 21:00 y las 22:00, el festival paró. Teknikariekin Elkartasuna. Un parón solidario de una hora en apoyo a la primera huelga del sector técnico de espectáculos y eventos de Euskadi, convocada por TEKNIKARIOK, ESK, LAB, UGT, ELA y CCOO para reclamar el primer Convenio Colectivo de Espectáculos y Eventos de la CAV tras más de dos años de negociaciones bloqueadas con la patronal EUKI.

La organización lo explicó claro: “han conocido de primera mano las situaciones de precariedad laboral y las reivindicaciones de los trabajadores en el sector de la música en directo y los espectáculos”, y desde la propia industria “conocen de cerca” la precariedad en el sector y también la sufren “en muchos casos”. Un gesto que dice mucho de lo que es BatBatean: nace desde dentro de la escena, no esconde sus problemas y los pone encima de la mesa.

Tras la pausa, la noche se desató. Santa Salut, Etxepe, Lobas, Ganibet, Los Zopilotes Txirriaos y Nelson llevando al recinto a la medianoche. Y ya en las horas brujas, La Élite, La Txama, Lehen Lerroa, Brigade Loco, Rosa Mari, Lukiek, Skabidean, Wary, Annekdotas, LaBlackie y Sedientos de Cumbia cerrando la jornada, con K-Style b2b Carlos Pérez poniendo la electrónica desde las tres de la madrugada hasta casi el amanecer.

Día 2: Confirmación

El sábado las puertas se abrieron antes, a las 14:00. Más gente que el viernes, el cielo respetando por segunda jornada consecutiva y la sensación clara de que la prueba de fuego se estaba pasando con nota.

Abrió Xiberoots a las 15:00 marcando el ritmo del maratón. Le siguieron Safu, Bellum y Roy Ellis —referente internacional del skinhead reggae— durante el tramo de tarde. A medida que se acercaba la noche fueron entrando Nafarroa 1512, Edu Zardoya, Saturday’s Kids, Hofe, Tatta, Nevada, Bull Brigade, Azken Erromantikoak

Y dos momentazos que se quedan grabados en la cámara.

El primero, Metrika. Una de las voces más singulares del rap urbano estatal, desató a la gente joven del recinto con esa mezcla suya de trap, hip-hop y electrónica oscurecida. Una de esas actuaciones donde se nota perfectamente por qué se ha convertido en un nombre obligatorio para esa generación, con una conexión inmediata con un público entregado.

Metrika en Bat Batean 2026

El segundo, Segis (Segismundo Toxicómano). Locales de Gasteiz, grupo de punk formado en 1997 con once discos de estudio a sus espaldas, influenciados por bandas como Cicatriz y Cock Sparrer. Dieron el pistoletazo de salida a la noche a golpe de guitarra como solo ellos saben hacer en casa. Verlos en Mendizabala, en un cartel que reivindica lo de aquí, fue uno de esos momentos que justifican existir como festival.

Después, Juantxo Skalari & La Rude Band, Apotheke 90, Aimarz, Malandro, Maruxak, Mirotz, Jarfaiter, Guate-K, Dinamita, Malko, No Limits, Kaparrak, Reimy, Mikosis, Nerve Agent, Posse b2b Neotika, MDM b2b Mario Boss, Malakias, Brava y Aida Blanco cerrando hasta la madrugada del domingo.

La escena local, en su mejor momento

Si algo ha quedado claro este fin de semana es que BatBatean ha servido como escaparate de la fortaleza de la escena local de Euskal Herria. Actuaciones de artistas como Hofe, Añube, Kaparrak o Brigade Loco reafirmaron el gran momento creativo que atraviesa el panorama musical vasco y, sobre todo, el apoyo incondicional de su público. Salas llenas todo el año, ahora trasladadas a Mendizabala, con la sensación de que por fin alguien les estaba dando el espacio que se merecían.

Bat Batean 2026

Pero la programación estatal también dejó algunos de los momentos más icónicos del festival. Metrika, La Élite, Jarfaiter o Nerve Agent destacaron sobre el escenario gracias a esa conexión inmediata con un público entregado que convirtió Mendizabala en uno de los epicentros musicales del fin de semana en todo el Estado.

Lo que me he encontrado

Ahora me quito la gorra de cronista y me pongo la de fotógrafo que ha estado dentro.

Lo que me he encontrado en Mendizabala es un festival coherente. Que es la palabra más bonita que se le puede dedicar a un proyecto cultural en 2026, cuando todo el mundo intenta ser todo para todos.

BatBatean no quiere serlo. Tiene una idea clara y se ciñe a ella: escena local, euskera vivo, nombres emergentes, propuestas auténticas y eliminación de jerarquías artificiales. “El festival nace para reflejar la realidad de la música actual. Apostando por propuestas auténticas y eliminando jerarquías artificiales”, decía Arroniz, y se nota en cómo está pensado el cartel. No hay cabezas de cartel apilados encima de una segunda y una tercera línea. Hay 45 bandas y 19 DJs en cinco escenarios donde cada propuesta tiene su público y su espacio.

Me he encontrado ambiente joven, mestizo, alavés y de fuera, con punk, rap, ska, cumbia y urbano conviviendo sin estridencias. Familias, cuadrillas, gente sola descubriendo bandas que no conocía. Un público que respondió poco a poco el viernes y llenó el sábado, demostrando que la apuesta no era arriesgada: era necesaria.

Bat Batean 2026

Me he encontrado un recinto bien pensado, con esos cinco escenarios funcionando casi en paralelo, con tiempos de espera razonables y con una organización que se notaba detrás. Sin incidentes reseñables, como ha confirmado la propia organización. Como tiene que ser una primera edición que aspire a tener una segunda.

Y me he encontrado, sobre todo, un gesto político. Esa hora de pausa solidaria con los técnicos de espectáculos es de las cosas que no se olvidan. En un sector que vive de la precariedad y la mira hacia otro lado, BatBatean ha optado por mirarla de frente. Eso son palabras mayores.

Una primera edición que viene para quedarse

Vitoria-Gasteiz suma una cita al calendario. No una más: una distinta.

Desde la organización valoran muy positivamente esta primera edición y subrayan la respuesta del público como “el impulso necesario para seguir construyendo un festival con identidad propia, arraigado en la cultura musical vasca y abierto a nuevas escenas y propuestas”. Es decir: hay segunda edición, y la idea es seguir creciendo sin perder el norte.

Mientras los grandes festivales españoles se parecen cada vez más entre ellos, repitiendo carteles y fórmulas, BatBatean ha hecho lo contrario: “Tenemos bandas jóvenes que están conectando súper bien con el público joven”, pero también grandes clásicos que llegan a esos jóvenes, decía Arroniz. Y se ha visto.

La idea de eliminar jerarquías artificiales, de dar protagonismo a los grupos que llenan salas todo el año pero quedan fuera de los grandes carteles, de hacer un festival con el euskera y la cultura local como bandera sin renunciar a nombres del resto del Estado e incluso internacionales… funciona.

BatBatean se despide de su primera edición dejando una imagen clara: éxito de asistencia, convivencia y entusiasmo colectivo en Mendizabala. Jimmy Jazz se apunta un tanto enorme. Y la escena vasca tiene desde este fin de semana una cita propia, hecha desde casa, que va a costar olvidar.

Dos días, en la cámara. 📷

Nos vemos en 2027. 🤘

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